La desnutrición, que afecta de un modo significativo a la región más sur, y la obesidad, que lo hace en el norte, se extienden a lo largo de todo el territorio mexicano, poniendo de manifiesto la necesidad de aumentar los esfuerzos en promover una dieta saludable y equilibrada en todos los grupos de edad, con especial hincapié en niños, niñas y adolescentes. Otro dato importante es que evidentemente esta desnutrición se presenta en comunidades marginadas las cuales corresponden una gran cantidad distribuidas a lo largo del territorio.
A pesar de los avances en materia de desnutrición infantil que se han experimentado en los últimos años gracias al apoyo gubernamental a través de la puesta en marcha de programas de beneficencia dirigido a estas comunidades marginadas tal es el caso de PROGRESA aunque lo cierto es que las cifras siguen siendo alarmantes en algunos sectores de la población. En el grupo de edad de cinco a catorce años la desnutrición crónica es de 7.25% en las poblaciones urbanas, y la cifra se duplica en las rurales. El riesgo de que un niño o niña indígena se muera por diarrea, desnutrición o anemia es tres veces mayor que entre la población no indígena.
Si bien en los últimos años la desnutrición crónica ha disminuido entre adolescentes, también es cierto que se ha evidenciado un mayor desequilibrio entre el norte y el sur. Así, la prevalencia de la desnutrición crónica es tres veces mayor en el sur que en el norte en esta franja de edad.
Diversas intervenciones, como los programas vacunación universal, la administración masiva de vitamina A, los programas de desparasitación y la mayor disponibilidad de alimentos gracias a los programas de desarrollo social, has sido eficientes para disminuir el ratio de niños y niñas que presentaban malnutrición. Pero sus prevalencias altas persisten en zonas rurales y remotas, y también entre la población indígena, por eso es necesario un esfuerzo mayor para reducir las disparidades regionales y de origen étnico.
La otra cara de los problemas de nutrición lo conforma la obesidad infantil, que ha ido creciendo de forma alarmante en los últimos años. Actualmente, México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, y el segundo en obesidad en adultos, precedido sólo por los Estados Unidos. Problema que está presente no sólo en la infancia y la adolescencia, sino también en población en edad preescolar.
Datos del ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) indican que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Para los escolares, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ascendió un promedio del 26% para ambos sexos, lo cual representa más de 4.1 millones de escolares conviviendo con este problema.
La principal causa a la que se apunta son los malos hábitos en la alimentación, que acaban desembocando en una prevalencia del sobrepeso de un 70% en la edad adulta. Actualmente, la diabetes es el mayor problema al que se enfrenta el sistema nacional de salud: es la principal causa de muerte en adultos, la primera causa de demanda de atención médica y la enfermedad que consume el mayor porcentaje de gastos en las instituciones públicas. A pesar de las múltiples campañas que se han implementado principalmente dirigidas a infantes y otras de prevención en unidades de atención como IMSS la situación de la prevención de estas enfermedades crónicas degenerativas no ha descendido, en especial porque hay otros factores que contribuyen a magnificar el riesgo de padecer estas enfermedades.
Considerando que la correcta nutrición es un factor para disminuir el riesgo de una gran cantidad de enfermedades, consideramos que es un tema de salud pública sobre el cual se deberían replantear las estrategias ya que uno de los puntos que insistimos es que la cobertura a zonas remotas aún no se consigue y por consiguiente las condiciones nutricionales de la población no van a mejorar y por otro lado, para el caso de la obesidad consideramos que el problema no solo está en los hábitos de nutrición sino que el problema se encuentra en los hábitos sedentarios de la población mexicana, es por eso que si se desea revertir esta situación debería de tener otro enfoque preventivo.
Referencias:
- Improving nutrition in Mexico: the use of research for decision making.Rivera JA - Nutr. Rev. - May 1, 2009; 67 Suppl 1 (); S62-5
- Impact of the Mexican program for education, health, and nutrition (Progresa) on rates of growth and anemia in infants and young children: a randomized effectiveness study.
- http://www.unicef.org/mexico/spanish/17047.htm